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San Bernardo



san bernardoPoco tienen que ver los actuales ejemplares de San Bernardo que residen en nuestros hogares con aquellos ejemplares que salvaban vidas ayudados por su barril, de reconfortante bebida, colgado al cuello.

Los primeros datos de la raza se remontan al año 1850 antes de Cristo; las características morfológicas de un enorme perro que podemos ver es una vasija de barro cocido de origen Asirio, guardan una gran similitud a las de un actual san Bernardo.

El San Bernardo sería un descendiente directo de una de las razas de perros grandes más antiguas: el Mastín del Tibet, y más concretamente de la variante pesada del mismo; a esta variante de Mastín pesado, Marco Polo lo definió como “un burro potente como un león en los rasgos y en la voz”

En la época romana, los grandes perros asiáticos, llegados de manos de los navegantes fenicios, eran muy codiciados para las batallas. En esta época el ejército romano construyó una vía que atravesaba los Alpes a 2.472 metros de altura (posteriormente llamado paso del Gran San Bernardo); también construyeron cerca del gran paso un templo dedicado a Júpiter; cerca de este templo se construyeron refugios para los legionarios y para sus impresionantes ayudantes caninos.

La historia del San Bernardo se remonta al año 1850 antes de Cristo.

En el medievo estos enormes ejemplares fueron adoptados por familias feudales y por diversas órdenes religiosas; la función de los animales era proteger las diversas propiedades: casas, castillos, monasterios…

El nacimiento como raza, con unas características casi idénticas a las actuales, fue alrededor del año 962 cuando Bernardo de Menthon fundo el refugio que heredó su nombre (Hospicio del Gran San Bernardo), en reconocimiento de su labor.

San Bernardo de Menthon llegó a ser archidiácono de Aosta, en los Alpes italianos, dedicándose a difundir la fe cristiana, y a ayudar, asistir y refugiar a los caminantes que transitaban por el paso.

Muchos soldados de Napoleón fueron rescatados por estos perros de la “muerte blanca”; estas acciones hicieron popular a esta raza en toda Europa.

Uno de los ejemplares más famosos fue “Barry” (nombre que puede derivar del dialecto bernés “bari”, diminutivo de “bär” que significa “oso” ) a quien los cronistas de la época atribuyen nada menos que 40 viajeros salvados.

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